Cómo actuar en mi día a día

¿De qué me alimento?

Por: Gisela Pliego

Revisemos la definición de ser humano para poder llegar al punto de lo que nos alimenta

Un ser humano “Homo sapiens” se caracteriza por su razonamiento complejo, porque sabe que sabe, usa lenguaje articulado y es capaz de crear ciencia, cultura y tecnología. Es una entidad biopsicosocial, integración de cuerpo, mente y alma.

Hoy vivimos una tendencia muy marcada en lo que se refiere a la alimentación del cuerpo, encontramos muchas corrientes que, incluso nos confunden, en relación con lo que es bueno para mantener un cuerpo sano y longevo. Con que ponderemos lo natural por encima de lo ultra procesado, estaremos en un camino seguro.

En lo que toca a la mente también encontramos alimentos con antioxidantes y vitaminas; recomendación de descanso, pero sobretodo sabemos que la mente se alimenta con lecturas, estudio, cursos, pláticas sustanciosas y por encima de todo, la mente se nutre con la VERDAD, que ante el relativismo que impera en nuestro tiempo, el compromiso por su búsqueda se ha reducido a shorts en redes sociales, podcasts, pláticas vanas, y una realidad de desinformación. Lo que caracteriza a la persona de nuestros tiempos es una actitud de “vaso lleno” sin búsqueda de la verdad, con gran soberbia intelectual, sin disciplina intelectual o filosófica.Todo ello mantiene bastante debilitada nuestra mente.

Si revisamos lo que pasa por nuestros sentidos a nuestra mente, podemos reconocer con honestidad, que estamos saturados de estímulos, información y sucesos que nos provocan incertidumbre, angustia e incluso estrés, no sabemos con qué disipar estos sentimientos y es entonces que perdemos la brújula y cedemos el poder de nuestra autonomía a los “astros”, “a nuestros antepasados”, a la “energía”, “a la brujería”, y a predicciones del futuro; renunciando al uso de nuestra libertad y de la responsabilidad que tenemos sobre nuestra propia historia, nuestro presente y la construcción de nuestro futuro.

El alma es la entidad inmaterial y principio vital del ser humano que define su individualidad, está dentro de uno mismo y es fundamental reconocerla, nutrirla y engrandecerla a través del ejercicio de la reflexión que es el diálogo contigo mismo, la forma en la que te conectas con los demás seres humanos mediante el AMOR (la búsqueda del bien del otro en tanto que es otro) y el SERVICIO, generando con ello, justicia y aceptando que la equidad está en tus manos sin buscar responsables externos.

El alma necesita inspiración y acción para expandirse, por lo que necesitamos de modelos humanos con logros de desarrollo, tanto contemporáneos como históricos. En ellos encontraremos la trascendencia por el AMOR y la DONACIÓN, además de la plenitud que lograron alcanzar.

Los pensadores clásicos afirman que el alma tiene una naturaleza inmortal al haber sido creada por un SER igualmente inmortal, con el que hemos de conectar a través de la oración, la gratitud y la búsqueda de Su palabra ¿Por qué en esta ocasión resulta positivo buscar en “otro” la respuesta, el alimento y la plenitud? Porque ese “otro” es tu principio de vida, el origen de tu libertad e individualidad y porque habita dentro de ti sin ser tú.

Dejemos de perseguir al viento, de atesorar recuerdos o perseguir al futuro para encontrar la felicidad. Instauremos una disciplina que nos mantenga en el conocimiento de la verdad y del bien siendo verdaderamente selectivos con lo que alimentamos nuestra mente y nuestra alma. Todo esto requiere esfuerzo que al mismo tiempo provoca satisfacción cuando logramos conocer la verdad y hacer el bien.

El uso de la tecnología está al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio de la tecnología. Regálate momentos de silencio, libérate del uso indiscriminado de los dispositivos y aprende a convivir con los demás, contigo y con el ser que te creó.

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