El LIDERAZGO no es algo que se obtiene por el simple hecho de estar en una posición de autoridad; y la autoridad no es algo que la gente te otorga por el simple hecho de ser “la jefa” o “el director”. El liderazgo se trabaja, se pone en práctica y se pule en función de guiar a un grupo hacia objetivos comunes; la autoridad, se gana.
Me parece útil destacar que podemos distinguir entre liderazgo formal (el que te otorgan) y liderazgo natural (el que tienes por tu personalidad). También es importante tener en cuenta que “autoridad” viene del latín auctoritas-atis que se deriva de autor, creador, promotor y del verbo augere que significa aumentar o hacer crecer.
Con la claridad en los puntos anteriores, vamos a ver cómo se puede ejercer el liderazgo formal, con el
respaldo de un liderazgo natural que se mantenga en trabajo, evaluación y formación continua, para guiar
a un grupo hacia metas compartidas con un correcto desempeño de la autoridad. Un líder
positivo ha de:
1. Desarrollar su autoconocimiento en tanto a sus fortalezas y debilidades, valores y estilo
de comunicación.
2. Tener claridad en la misión, visión y objetivos del proyecto común.
3. Motivar al equipo de trabajo, desde el conocimiento de cada uno y con la claridad de los
objetivos comunes que se persiguen.
4. Presentarse seguro y confiado, cuidando la expresión no verbal para que con ella apoyemos la
comunicación verbal que ha de ser gentil, nutrida de un léxico abundante, clara, veraz y dinámica.
5. Cuidar la forma en la que vestimos; ya que con ello proyectamos el respeto que le tenemos a
nuestro equipo de trabajo (ropa y calzado limpios, prendas planchadas, sobrias y lo mejor combinadas
posible de acuerdo a nuestra morfología y edad - evitando la presunción - que apoyen nuestro liderazgo y
que no lo sofoquen)
6. Ser claro, conciso y empático al transmitir mensajes.
7. Escuchar activamente las opiniones de los demás.
8. Adaptar el estilo de comunicación a las diferentes personas y grupos, fomentando un ambiente
de transparencia.
9. Fomentar el trabajo en equipo detectando los diferentes campos de interés, talentos y
fortalezas para lograr la complementariedad.
10. Confiar, la confianza reclama el honor de quien la recibe.
11. Reconocer los logros individuales y colectivos, haciéndoles ver sus aciertos y cualidades
sin caer en excesos que deriven en una adicción a los elogios.
12. Brindar autonomía en la toma de decisiones, bajo los objetivos establecidos y con límites
claros; constatando que cada uno entiende lo que corresponde.
13. Tomar decisiones efectivas por el bien común, asumiendo la responsabilidad que esto
conlleva.
14. Mantenerse actualizado en conocimientos y técnicas relacionadas con el área de gestión y
tendencias de liderazgo.
15. Solicitar retroalimentación honesta para identificar áreas de mejora.
16. Ver los errores como oportunidades de crecimiento.
17. Evitar hablar de uno mismo y ponerse de ejemplo; procurar más bien, hablar con acciones,
actuar con congruencia y ser ejemplo que inspira y transforma.
18. Interés genuino por cada una de las personas que conforman nuestro equipo de trabajo; bajo
la máxima de que son SUJETOS, nunca objetos; y de que son FINES por sí mismos, nunca medios para
alcanzar fines.
El éxito de un líder está íntimamente ligado a su convicción de la dignidad humana y de la importancia y nobleza de los objetivos que persigue; con la claridad de que dos son más que uno, de que el desarrollo humano de su equipo es fundamental y de que no lo sabe todo, por lo que se mantiene en formación y actualización. El verdadero líder sabe que su posición es de servicio, no de poder.
Ahora, te compartimos pequeños consejos prácticos que te ayudarán a ejercer un liderazgo positivo en tu
día a día:
● Mantén claro el rumbo al que te diriges y al que guías a tu equipo de trabajo.
● Mantén de frente los motivos por los que te diriges a ese punto, para tener y promover una buena
actitud.
● Prepara con entusiasmo lo que te vas a poner para lograr un equilibrio entre comodidad y buena
imagen.
● Practica ante el espejo la forma en la que te diriges a tu equipo, cuidando tu postura, gestos,
tono y volumen de voz.
● Planea, en la medida de lo posible, el o los mensajes que darás y la forma en la que debes
hacerlo.
● Procura mantener un equilibrio entre cercanía y firmeza con cada miembro de tu equipo.
● Procura un ambiente agradable de trabajo que mantenga motivado al equipo.
● Ve a los ojos a tus interlocutores y traduce su lenguaje corporal para identificar la forma en la
que están recibiendo lo que les dices.
● Cerciórate de que han comprendido el mensaje, instrucción o retroalimentación que le has dado
(acuse de recibo).
● Da seguimiento puntual a los acuerdos.
● Promueve retroalimentación constante por escrito.
Nadie es líder de la noche a la mañana… Hay quienes son muy simpáticos, abiertos y fluidos en su trato con los demás, pero eso no es liderazgo aún. El liderazgo hay que formarlo, el líder es el que hace que hagan, el que promueve el crecimiento personal y colectivo de su equipo, es el que predica con el ejemplo, el que piensa como habla y hace lo que dice, el líder promueve el trabajo en torno al bien común, el líder no se deja vencer por las críticas sino que usa los vientos en contra para emprender el vuelo.