Cómo actuar en mi día a día

PREJUICIO MATA JUICIO

Por: Diana Hernández

“Bailar es de maricones”
“¿Cómo va a ser futbolista si es mujer?”
“Los pobres son pobres porque quieren”
“Todos los ricachones son unos corruptos”
“Están todos tatuados, han de ser delincuentes”
“La religión es para puro borrego que no piensa por sí mismo”
“Los muchachos de ahora ya no se esfuerzan, quieren todo fácil”

Los hay de todos los colores, tamaños y sabores… los PREJUICIOS son juicios anticipados sobre otras personas o grupos, basados en ideas preconcebidas, en estereotipos o en experiencias personales que tendemos a generalizar… Y así como los hay de parte "boomers" contra "millenials", los hay de "millenials" contra "boomers"… así como los cristianos caen en el error de juzgar, también son víctimas de los prejuicios de otros… Así como el vegano es juzgado, también se ha situado en el lugar de quien juzga. O sea que… el prejuicio cabe en cualquier rincón que carezca de empatía y padezca de soberbia.

Reflexionemos un poco…

¿Has sentido que alguien te juzga sin conocerte? ¿Has sido víctima de un prejuicio? ¿cómo te hace sentir eso? Quizás hay prejuicios que te afectan y otros que no tanto… Lo cierto es que resulta injusto que alguien más te ponga una etiqueta por el simple hecho de “parecer”, “verte como”, “pertenecer a…”; y aún más injusto, cuando esa etiqueta va cargada de un calificativo moral. Es decir, no es lo mismo que te tachen de “naco” por gustarte “x” propuesta musical; a que te consideren un “ignorante e iletrado” por ello… ¿Se entiende?

Bueno pues, ahora toca ponerse del otro lado y cuestionarte a ti mismo… ¿he juzgado a otros antes de conocerlos? ¿He emitido juicios preconcebidos? ¿He invalidado o descalificado como resultado de ese prejuicio? Si no nos gusta que nos lo hagan… ¿por qué lo hacemos? … Que el prejuicio surja de mí, no lo hace bueno; que juzgar a otros provenga de mi percepción y de mi experiencia, no lo hace justo.

PREJUICIO MATA JUICIO ¿Por qué decimos esto? Si bien, el prejuicio es un “juicio” u opinión de otra persona derivado de una idea preconcebida, sin motivo ni sostén; este juicio, en realidad, carece de juicio. ¿Cómo? Pues el JUICIO, en el sentido estricto de la palabra, es el pensamiento crítico que nos da la capacidad de pensar a profundidad, discernir y tomar decisiones con conciencia; evitando que nos precipitemos en tomar conclusiones o calificar sin la evidencia que sostenga nuestra opinión. De tal forma, resulta que dar cabida a los prejuicios, va durmiendo e incapacitando al juicio.

Por ello, resulta de suma importancia mantenernos en alerta y con el JUICIO en pleno funcionamiento, para no caer en esta tentadora actitud y actividad del prejuicio, que no hace más que alimentar nuestra ignorancia y soberbia, y generar profundas grietas entre las personas que cohabitamos este mundo. En aras de una convivencia sana y fructífera, debe prevalecer la humanidad en nuestro pensar y actuar; la apertura para conocer al otro sin prejuzgarlo; y la empatía para observarlo y entenderlo desde sus propias circunstancias y no desde mi limitada visión.

¡OJO! Esto no significa que abandones creencias y convicciones… Es válido y necesario que tengas claridad en lo que eres, en lo que quieres, en lo que te gusta y en lo que no te gusta, en lo que crees y en lo que anhelas para tu vida; esto te permite tener criterios claros para contigo mismo y para quienes están bajo tu guía y formación. La cuestión es que esto no te da licencia para exigir lo mismo a los demás o juzgar a quienes piensan y actúan de manera distinta a ti.

Claramente, el eje rector es el RESPETO, que protege tanto mi derecho como el derecho de los demás a ser, pensar y actuar conforme a criterios propios, mientras que esto no transgreda el derecho de los demás. Lo sé, es una línea delgada y delicada; pues quizás nuestras convicciones son tan fuertes que anhelamos contagiar, compartir y señalar aquello que consideramos negativo y perjudicial… Bien, permíteme decirte, valiéndome de las palabras del Papa Francisco: "podemos y debemos juzgar acciones o situaciones de pecado, violencia o corrupción… pero no podemos ni debemos juzgar a las personas”.

Así que… por nosotros mismos y por bien de nuestra comunidad…. Podemos pasar la vida criticando lo que nos molesta, juzgando y señalando a quien (según nosotros) está equivocado… o...

PODEMOS ACTUAR EN CONGRUENCIA CON LO QUE CREEMOS, PROMOVER AQUELLO QUE AMAMOS Y SER LO QUE TANTO ANHELAMOS VER EN EL OTRO

¿Cómo ves?

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