Cómo actuar en mi día a día

¿Tiempo a solas en pareja?
¿Se puede?

Por: Miguel Hernández

Es una realidad que hoy en día la sociedad nos hace aparentemente fácil cambiar de pareja, dejarla e incluso preferir la soledad antes de dar nuestro brazo a torcer. Todo por malas decisiones que tomamos en las distintas etapas de nuestra vida ya sean personales, de pareja e inclusive familiares o de grupo. Ni siquiera nos damos cuenta en su momento porque estamos inmersos en una sociedad de consumo de lo desechable, úsese y tírese. También creemos que la vida en pareja es por el tiempo que me acomoda, que me satisface, que siento bonito e inclusive por el tiempo que me conviene. A veces es difícil encontrar el tiempo en pareja, hay muchas razones, ya sea por la carga de trabajo, demanda de los hijos, falta de apoyo familiar, dificultades económicas, cansancio y hasta culpa por no tener ese espacio. Sin embargo, hay pequeñas acciones que podemos incorporar en nuestro día a día a favor de nuestra relación de pareja.

Esta realidad se opone a la conquista de la verdadera felicidad. Cada vez estamos más mal educados. Entiéndase como educación el desarrollo de la inteligencia y la voluntad para tomar buenas decisiones. Con una inteligencia y una voluntad débiles obtenemos un carácter y una personalidad dominadas por el temperamento, lo que me dicten las influencias, lo que se me antoje.

Dicho lo anterior tenemos que entender que la vida de pareja debe estar basada en buenas decisiones, que nos generen una relación de trabajo personal y de pareja, de lucha por ser mejor y por tanto mejores como familia. Es decir debemos acostumbrarnos a tomar decisiones en libertad ya que ésta implica elegir el bien que me hace mejor persona, mejor pareja, mejor familia: EL BIEN COMÚN. Creemos falsamente que la libertad es hacer lo que se me antoja y nada más contrario a ella, pues si lo que decido me degrada, me esclaviza, no es libertad sino libertinaje.

La llegada de los hijos es un momento significativo para la pareja y con ello la responsabilidad de una crianza positiva (protección, cero violencia, desarrollo del carácter, buen humor), de una educación (forma es fondo) y auto educación en valores y virtudes para este período. Implica nuevas labores, costumbres, tareas y esfuerzos de ambos basadas nuevamente en decisiones en libertad. Con ello, establecer nuevos horarios, costumbres, ritos y rituales que permitan continuar la vida personal y en pareja, compromisos y hasta sacrificios serán por el bien común. El desarrollo personal, en pareja y familiar concede la admiración de unos por otros y con ello se fortalecen los lazos de unión y amor entre sus integrantes. Es así que la pareja seguirá evolucionando y fortaleciendo su amor con o sin hijos porque es condición humana que los hijos se vayan algún día y lo que permanece en casa es la pareja tan consolidada como el esfuerzo y trabajo que se realiza durante el periodo de crianza.

La creatividad es fundamental, educar y auto educarse es un arte pues habrá que hacer bocetos, pinceladas, repintar, improvisar, generar y redondear presentes y futuros de tal manera que haremos lo que nos toca en cada momento sea el rol que sea con calidad de tiempo. No es opción el dejar de dialogar, negociar y acordar en pareja en ningún momento, de hecho, en diálogo constante encontramos nuestras áreas de oportunidad, nuestros defectos, nuestros puntos de mejora y con ello el enfoque a la evolución personal, de pareja, de padres, de familia y hasta de abuelos. El crecimiento, desarrollo y evolución es dinámico, cambiante en muchos aspectos aunque el esfuerzo es el mantener lo fundamental, los principios y valores familiares y la toma de decisiones en libertad. Decisiones por el Bien que me hace Bien, el Bien Común.

Hablamos de Tiempo de Calidad que significa presencia, atención plena para uno mismo y para el otro, compartir espacios, permanecer en atención en la escucha y en lo que digo, con un interés genuino por el otro.

Tomemos en cuenta las siguientes consideraciones:

* Todo momento es de pareja; solos, de invitados, como anfitriones, de viaje, atendiendo hijos, como sea, el tiempo de calidad de la pareja debe ser permanente.

* Los detalles hablan. Nos dicen cosas. El cuerpo habla. Tanto una sonrisa como una mala cara, una caricia como un manotazo, un beso como dar la espalda, aprobar como desaprobar gestualmente, regalar una flor como ignorar el encuentro, el aceptar como el rechazar. Y no se diga verbalmente. El lenguaje integral propicia una buena comunicación o la deteriora.

* El diálogo es el espacio adecuado para la retroalimentación y con ello, la semilla que hay que regar para la mejora.

* Los hijos deben saber que sus padres requieren su espacio también. Planear con ellos y respetar los compromisos y espacios definidos generan seguridad a todos de consolidación de pareja y de familia.

* Los malos momentos mejoran con el tiempo si sabemos pedir y otorgar perdón, si sabemos decir tienes razón, si acepto trabajar para mejorar, si nunca me duermo enojado, si mantengo el buen humor durante cada día.

* Ambos y cada uno requiere madurar para dar más al otro. Nadie da lo que no tiene.

Decidieron amarse para siempre, por eso siempre decidan amarse.

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